Ese poeta, cual tarde de intenciones, buscaba con furtivo afán una brecha en los muros de la laguna, podía imaginarse soberbio en su corolla, volando a 80 kmph como para devolverle la cogida a la ciudad por el mero hoyo de Tiscapa. La ciudad cerró las piernas y no aparecieron brechas en los muros. Conformase el poeta con sumergirse [con todo y corolla] en la enjundia del cérvix de la anhedonia. Un día encontrará Tiscapa.

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